La experta en mindfulness, Alejandra Sánchez Yagüe junto a Blanca Suárez, nos explican qué hay que dejar atrás el dualismo mente-cuerpo, ya que la mente y el cuerpo no son dos realidades excluyentes.

La reciente medicina contempla la influencia de la mente, es decir, de los pensamientos y de los sentimientos, en la salud física y emocional, y tiene como fundamento la toma de conciencia de las emociones y los pensamientos, así como el estudio de cómo estos influyen en nuestra salud física y mental. A la vez, se ha ido avanzando en entender cómo nuestras emociones tienen un sustrato físico en neurotransmisores y hormonas.

Los descubrimientos del impacto que la microbiota, formada por los millones de bacterias que viven en nuestro intestino, tiene en nuestros ritmos de sueño, en nuestros estados de ánimo y en los niveles de ansiedad, abren la puerta a escenarios terapéuticos futuros que hasta hace muy poco hubieran sido considerados psiquiatría-ficción. Por algo la sabiduría popular decía que somos lo que comemos y ahora también nos dice la neurociencia que nuestro intestino es una especie de segundo cerebro.

La medicina cuerpo-mente nace del campo de la medicina complementaria y, específicamente, de la psiconeuroendocrinoinmunología, ciencia que se basa en el estudio de las interacciones de los procesos de conducta, procesos neuronales, endocrinos e inmunológicos.

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